La racha del CB Clavijo sigue creciendo. El Reina Proteínas Clavijo firmó en Sarriguren su cuarta victoria consecutiva tras imponerse al Valle de Egüés por 76-84, despidiendo el año con sensaciones inmejorables y dejando claro que el equipo llega al parón navideño en su mejor momento de la temporada.
Es cierto que la pausa llega justo cuando los blanquiazules estaban lanzados, pero el balance no puede ser más positivo: en apenas un par de semanas han solventado gran parte de los deberes pendientes y han igualado su registro de triunfos y derrotas.
De menos a más, con final controlado
El partido no comenzó de la mejor manera para los de Aitor Fantova. El Clavijo saltó a la pista con un punto de relajación excesivo y el conjunto navarro lo aprovechó sin piedad, encontrando el aro con facilidad y castigando cada despiste defensivo.
En apenas cinco minutos, los visitantes ya habían encajado quince puntos, una cifra poco habitual para un equipo que ha cimentado su crecimiento reciente en la solidez atrás.
Los cambios aportaron algo más de intensidad, pero al Clavijo le costaba enlazar buenas acciones de forma continuada. Mientras tanto, el Valle de Egüés se movía con mayor comodidad, apoyado en el acierto de Knotek, que firmó una gran primera mitad.
Los logroñeses resistían gracias al dominio de Pa Mor en la pintura y al trabajo en el rebote ofensivo, que compensaba una noche muy desacertada desde el perímetro.
El tercer cuarto cambia el guion
Tras el descanso llegó la reacción esperada. Fantova ajustó piezas en el vestuario y el Clavijo salió con otra cara.
Después de dos canastas locales, los riojanos enlazaron un contundente parcial de 0-13, liderado por Pa Mor y Kevin Torres, que dio la vuelta al partido y abrió una brecha significativa en el marcador.
Con el 41-51, los blanquiazules alcanzaban su máxima ventaja, aunque el Valle de Egüés demostró carácter y logró recortar diferencias para mantenerse con vida de cara al último cuarto.
Madurez para cerrar el año
Lejos de dejarse llevar por la reacción local, el Clavijo volvió a apretar en el arranque del periodo definitivo. En apenas dos minutos, recuperó una renta cómoda (53-64) que obligó a los navarros a asumir riesgos mayores de la cuenta.
A partir de ahí, los visitantes gestionaron el partido con inteligencia, sin excesivos sobresaltos, para asegurar un triunfo que confirma el buen momento del equipo.
El Clavijo se va de vacaciones con la moral alta, una racha ilusionante y la sensación de que la fiesta no ha hecho más que empezar.









