El Reina Proteínas Clavijo atraviesa su mejor momento del curso. El conjunto logroñés logró este domingo en el Palacio de los Deportes su quinta victoria de la temporada, tercera consecutiva, tras imponerse a Toledo en un encuentro en el que volvió a destacar por su solidez colectiva y una continuidad en el juego que llevaba semanas persiguiendo.
La evolución del equipo de Aitor Fantova ya no es solo una sensación, sino una realidad reflejada en la clasificación. En apenas siete días, los blanquiazules han sumado tres triunfos, incluido el logrado a domicilio en Cáceres, y se han instalado de lleno en la pelea por los puestos de playoff, impulsados por una dinámica positiva que el conjunto manchego no logró frenar.
Un inicio ilusionante en el Palacio
Tras una semana poco habitual, con viaje entre medias, el Clavijo regresaba a casa decidido a prolongar su buen momento. Desde el inicio quedó claro que el equipo había dado un paso adelante.
Hugo Arbosa asumió el liderazgo ofensivo en los primeros minutos, firmando la mitad de los puntos locales en poco más de seis minutos. El primer cuarto se cerró con ventaja riojana (24-20) y con la imagen de un Clavijo reconocible, muy distinto al de las jornadas iniciales.
Dudas antes del descanso
El segundo periodo, sin embargo, devolvió ciertas dudas. Las prisas, la falta de contundencia bajo los aros y las pérdidas facilitaron que Toledo encontrara espacios para correr y castigar en transición.
El conjunto visitante supo aprovechar ese tramo para adueñarse del ritmo del partido y darle la vuelta al marcador (34-39). Pese a todo, el descanso llegó con un ajustado 40-41, un resultado que mantenía intactas las opciones locales.
La mejor versión tras el paso por vestuarios
Tras el descanso apareció la mejor versión del Clavijo. Donde antes había inseguridad, surgió atrevimiento y personalidad. La intensidad defensiva aumentó notablemente y el equipo cerró filas atrás, dejando a Toledo en solo 14 puntos en el tercer cuarto.
Íñigo Royo volvió a ser determinante y Arbosa continuó sumando en ataque y dominando el rebote, alcanzando ya siete capturas. El marcador reflejaba un 61-55 que devolvía el mando a los locales.
Un final de máxima tensión y una jugada clave
El último cuarto se presentó exigente y cargado de tensión. Toledo no se rindió y cada intento de escapada blanquiazul encontraba respuesta. Con ventajas de siete puntos (68-61 y 73-66), el Clavijo parecía tener el partido controlado, pero un nuevo empujón visitante apretó el marcador hasta el 73-70 a poco más de un minuto del final.
Fue entonces cuando llegó la jugada decisiva. Kevin Torres, discreto hasta ese momento y sin acierto desde el exterior, asumió la responsabilidad cuando más pesaba el balón. Su triple desde la línea de 6,75 desató el silencio en el Palacio y puso el 76-70, una renta ya definitiva.
Convicción y cambio de dinámica
El tramo final exigió temple y resistencia. Toledo tuvo incluso una última oportunidad desde el perímetro para igualar el choque, pero el lanzamiento no encontró aro.
Lo que en los primeros partidos caía del lado contrario, ahora se decanta a favor de los riojanos. Una señal inequívoca de que este Clavijo ha cambiado y compite con una convicción que invita al optimismo.












